Cuando las semillas no se siembran sólo en la tierra
Hace calor en Meki. El sol cae sobre los techos de paja, los caminos polvorientos y los campos de teff que rodean la ciudad. Esa energía latente —digna, vibrante—no se percibe al primer vistazo, pero te envuelve sin que lo notes: cuando te sientas bajo una acacia con un grupo de mujeres, compartes café con una madre que abre su primer negocio o escuchas a una niña de doce años contar cómo quiere ser enfermera.
Una de las lecciones más profundas que he aprendido en todo este tiempo es que aquí las semillas no se siembran solo en la tierra, sino en las personas. En sus ideas, en su determinación, en sus sueños. Durante estos años he comprendido que implementar proyectos no significa imponer soluciones, sino sembrar confianza y acompañar, caminar junto a quienes ya están cultivando esperanza.
Semillas que florecen en comunidad
El día de encuentro en la casa de Rediet, su patio se convierte en un pequeño campo fértil: risas que brotan y billetes doblados con cuidado, como pequeñas semillas de confianza. Madres llegan con sus bebés en brazos, canastas de pan o verdura fresca del mercado, todas forman parte de un grupo de ahorro comunitario. Es un mecanismo simple y poderoso: cada quince días se reúnen y cada mujer aporta un poco; juntas, crean el capital que les permite acceder a préstamos y crear su propio negocio, pagar matrículas o enfrentar emergencias médicas.
He visto cómo una mujer que no sabía leer transforma un puesto de tomates en un negocio que sostiene a toda su familia. Y cómo, cuando una no logra reunir su aporte, las demás se convierten en tierra fértil para ayudarla. La solidaridad aquí no se discute: se practica. Es una semilla invisible que crece en actos concretos.
Cabras que alimentan el futuro
En las zonas rurales, junto al aroma del café y las voces de las criaturas, se escuchan los balidos de cabras lecheras. No son solo animales, sin más: son pequeñas reservas de vida. De ellas, las mujeres obtienen leche para alimentar a su prole y también para vender en el mercado, convirtiendo un balido en ingresos, en libro escolares, en medicinas. La cría de cabras se vuelve otra semilla sembrada en la comunidad: da fuerza, da alimento, da autonomía.
Formación profesional: brotes de transformación
Las historias más luminosas que atesoro tienen nombre de mujer: Tigist, Almaz, Genet entre otras. Ellas llegaron a nuestros cursos de formación profesional sin grandes sueños de futuro. Algunas no habían ido a la escuela; otras la abandonaron por matrimonio o maternidad. Hoy son cocineras, peluqueras, profesionales textiles. Se reconocen ante el espejo con orgullo, y yo las reconozco como fruto de lo que juntas hemos sembrado.
Recuerdo a Almaz, contándome entre risas y cierta timidez, cómo el primer día no sabía ni poner en marcha la máquina de coser. Hoy confecciona uniformes escolares para tres escuelas rurales. Su hijo la ve y dice que quiere ser como ella...
Aulas con espacio para todas las voces
Recorremos escuelas donde se implementan talleres sobre salud e igualdad. Basta una historia, una imagen, una pregunta valiente, y el aula explota en voces. Hablamos de menstruación sin tabú, de respeto mutuo, de sueños que atraviesan géneros. Cuando una niña se levanta y declara que quiere ser doctora —y toda la clase la aplaude— sé que hemos plantado una semilla con raíz profunda. También construimos aulas. Porque estudiar bajo techo seguro y en pupitres dignos también es sembrar futuro, justicia, dignidad.
La vida en Meki no siempre es fácil. Hay jornadas donde la distancia pesa, los caminos se dilatan y los contrastes desorientan. Pero también es un lugar de una humanidad desbordante, una calidez que transforma.
En esta tierra rojiza, Sendera no solo implementa proyectos: siembra redes, crece en comunidad, germina futuro. Aquí me reconozco como una más de las muchas manos que juntas ayudan a sembrar esperanza.
Porque como dicen las mujeres de los grupos de ahorro: “Quien siembra en comunidad, cosecha para toda la aldea”.
Este artículo fue publicado originalmente en la Revista 2025 de Sendera, que puedes consultar aquí.

