¡Vendido todo! Sabor, orgullo y sostenibilidad

Niña con sombrero de paja y suéter rosa sosteniendo un cordero, frente a un fondo verde y naranja.

¡Vendido todo! Sabor, orgullo y sostenibilidad

Jun 16, 2026

No saben la alegría que da ver un puesto de frutas vacío después de meses de tanto trabajo. A principios de mayo, en la “Plaza 6 de Agosto” del municipio de Independencia, en Cochabamba (Bolivia), una de las productoras de la comunidad rural de Totorani levantaba una chirimoya gigante, de esas que pesan casi dos kilos, con una sonrisa que le ocupaba toda la cara. No necesitaba que ningún jurado le diera un premio oficial, su premio era ver que la gente hacía cola para comprarle.

Al final del día, ella y las otras siete compañeras que han estado trabajando con Sendera para que la fruta vuelva a crecer con fuerza en sus tierras habían vendido absolutamente todo. Fue un momento de esos que te llegan al corazón, porque ves que el esfuerzo de todo un año realmente vale la pena.

Detrás de esas frutas tan ricas hay una historia de esfuerzo compartido.

Este camino que hemos empezado junto a las familias campesinas indígenas busca que puedan alimentarse y vivir mejor, y que las mujeres tengan el lugar que reclaman en el campo. Durante este último año, las hemos acompañado en la recuperación de sus huertos, que estaban un poco descuidados. También aprendieron técnicas nuevas y empezamos a probar la instalación de sistemas de riego por goteo, ¡una herramienta que ha cambiado las cosas por completo!

Este verano, nos hemos propuesto que este cambio llegue también a otras 28 familias, que necesitan instalar riego por goteo en sus huertos para mejorar la cantidad y variedad de sus cultivos; y, por lo tanto, su nutrición y salud.
Desde Sendera te animamos a apoyarles, participando en la campaña “Cosechando soberanía alimentaria, gota a gota”. Cada aportación suma, TU gota cuenta.

Orgullosas de sus resultados

Aunque en las casas se esfuerzan todos los miembros de la familia, en la Feria las que sacaron pecho y se pusieron al frente de las ventas fueron las mujeres. Verlas ahí, explicando orgullosas que sus paltas (aguacates) y pitahayas son 100% orgánicas, te hace dar cuenta de que cuando se apoya a la mujer, toda la familia progresa. Porque una chirimoya de Independencia no es solo fruta, es el resultado de un manejo respetuoso de la tierra que le da una cremosidad y un dulzor inigualables. Es, en definitiva, el corazón de estas mujeres puesto en cada semilla.

La Feria de la Chirimoya es una fiesta grande para el departamento de Cochabamba. Como cada primer domingo de mayo, el pueblo se llenó de gente que venía desde la ciudad solo para probar estas frutas que, la verdad, no tienen competencia por su sabor y su tamaño. Hubo música y baile.

Aunque nuestras familias no se llevaron los trofeos de la alcaldía (que suelen ir a los productores que llevan muchísimos años), se fueron a casa felices porque vendieron todo lo que llevaron. Es increíble ver cómo un árbol que antes apenas daba nada, ahora produce frutas dulces y jugosas que la gente se pelea por comprar.

Lo que sí nos queda claro es que no podemos quedarnos solo con la fiesta de un fin de semana. Organizar una feria así es un esfuerzo del Gobierno Autónomo Municipal de Independencia, pero hace falta más seguimiento y apoyo el resto del año para que las familias productoras no estén solas cuando se retiran los puestos.

Desde Sendera seguiremos apoyando a las comunidades rurales para que la seguridad alimentaria sea una realidad. Ver esas caras de orgullo en la plaza de Independencia es la mejor prueba de que estamos por el buen camino.

Y tú también puedes formar parte de él.

Participa en nuestra campaña de verano, suma tu gota.  

¡Vendido todo! Sabor, orgullo y sostenibilidad

Jun 16, 2026

No saben la alegría que da ver un puesto de frutas vacío después de meses de tanto trabajo. A principios de mayo, en la “Plaza 6 de Agosto” del municipio de Independencia, en Cochabamba (Bolivia), una de las productoras de la comunidad rural de Totorani levantaba una chirimoya gigante, de esas que pesan casi dos kilos, con una sonrisa que le ocupaba toda la cara. No necesitaba que ningún jurado le diera un premio oficial, su premio era ver que la gente hacía cola para comprarle.

Al final del día, ella y las otras siete compañeras que han estado trabajando con Sendera para que la fruta vuelva a crecer con fuerza en sus tierras habían vendido absolutamente todo. Fue un momento de esos que te llegan al corazón, porque ves que el esfuerzo de todo un año realmente vale la pena.

Detrás de esas frutas tan ricas hay una historia de esfuerzo compartido.

Este camino que hemos empezado junto a las familias campesinas indígenas busca que puedan alimentarse y vivir mejor, y que las mujeres tengan el lugar que reclaman en el campo. Durante este último año, las hemos acompañado en la recuperación de sus huertos, que estaban un poco descuidados. También aprendieron técnicas nuevas y empezamos a probar la instalación de sistemas de riego por goteo, ¡una herramienta que ha cambiado las cosas por completo!

Este verano, nos hemos propuesto que este cambio llegue también a otras 28 familias, que necesitan instalar riego por goteo en sus huertos para mejorar la cantidad y variedad de sus cultivos; y, por lo tanto, su nutrición y salud.
Desde Sendera te animamos a apoyarles, participando en la campaña “Cosechando soberanía alimentaria, gota a gota”. Cada aportación suma, TU gota cuenta.

Orgullosas de sus resultados

Aunque en las casas se esfuerzan todos los miembros de la familia, en la Feria las que sacaron pecho y se pusieron al frente de las ventas fueron las mujeres. Verlas ahí, explicando orgullosas que sus paltas (aguacates) y pitahayas son 100% orgánicas, te hace dar cuenta de que cuando se apoya a la mujer, toda la familia progresa. Porque una chirimoya de Independencia no es solo fruta, es el resultado de un manejo respetuoso de la tierra que le da una cremosidad y un dulzor inigualables. Es, en definitiva, el corazón de estas mujeres puesto en cada semilla.

La Feria de la Chirimoya es una fiesta grande para el departamento de Cochabamba. Como cada primer domingo de mayo, el pueblo se llenó de gente que venía desde la ciudad solo para probar estas frutas que, la verdad, no tienen competencia por su sabor y su tamaño. Hubo música y baile.

Aunque nuestras familias no se llevaron los trofeos de la alcaldía (que suelen ir a los productores que llevan muchísimos años), se fueron a casa felices porque vendieron todo lo que llevaron. Es increíble ver cómo un árbol que antes apenas daba nada, ahora produce frutas dulces y jugosas que la gente se pelea por comprar.

Lo que sí nos queda claro es que no podemos quedarnos solo con la fiesta de un fin de semana. Organizar una feria así es un esfuerzo del Gobierno Autónomo Municipal de Independencia, pero hace falta más seguimiento y apoyo el resto del año para que las familias productoras no estén solas cuando se retiran los puestos.

Desde Sendera seguiremos apoyando a las comunidades rurales para que la seguridad alimentaria sea una realidad. Ver esas caras de orgullo en la plaza de Independencia es la mejor prueba de que estamos por el buen camino.

Y tú también puedes formar parte de él.

Participa en nuestra campaña de verano, suma tu gota.